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| atrapado de surrealismo |
He salido del suelo, asomo de aquellos días que se extraviaron entre siglos
Sigilos
Marionetas
Piso y avanzo... a través de la estela mojada que diseminan las ranas,
el bello verde de sus sueños
Me anima saberme un niño moribundo,
tan ciego entre sus infantiles paredes que me tapan y me atrapan
Me excitan sus besos de ronchas y rasilla abrasiva
Tengo manchas de su cal blanca, tengo manchas que aborrezco al cruzar las calles
Son los juegos de la madre serpiente, naturaleza de la estrecha trinchera,
y se retuercen por no salir a mi superficie de cristal
Qué maravilla ser la uña que los rasga,
danzar siendo el grito más cruento,
escapado de los oscuros cuentos
Secuestro a La fantasía, se arrulla conmigo,
nos damos la mano, disfrazados de niña caperucita
Y su norte nos presta una escapada de risa encogida,
somos un ozono aturdido
Me atrae su color,
viaja despacio, es azul,
como una tempestad que engaña a las nubes
torpes, temblorosas
Me presto a sus diábolos, cruzándome de brazos,
queriendo ser su máquina,
Y rezo al estruendoso olor de sus albinos metales,
mientras lluevan hasta el cielo mis pergaminos
papel que tiembla y máquina que bosteza
Ahora bebo licores de mandarina
hacen sombra sus cascabeles, suben las escaleras de mi mente,
trepan, trepan a mi quinta planta celestial
La noche me traga, en su garganta enfurecida de luna,
en la ausencia de luces,
miden el tamaño de mis huesos
Su resistencia se afloja bajo los techos de la santa casa
Son bravos escondites
Mañana, otra vez mañana, serás mi número,
te contaré cómo si fueras estrella errante en la malnacida galaxia
Un punto pequeño,
lejano,
tímido,
entre la suciedad de la inmensa negritud
Y yo clavando extraños
Lo extraño salpica en su bello paisaje. Y el paisaje bello se nos hace extraño
Todo es extraño cuando duermo
cuando la oscura noche surge de la boca del lobo
Y difumina sombras en las paredes, aparentando monstruos que son todos míos
Nunca me muero sin antes darles las buenas noches
don dumas
Piso y avanzo... a través de la estela mojada que diseminan las ranas,
el bello verde de sus sueños
Me anima saberme un niño moribundo,
tan ciego entre sus infantiles paredes que me tapan y me atrapan
Me excitan sus besos de ronchas y rasilla abrasiva
Tengo manchas de su cal blanca, tengo manchas que aborrezco al cruzar las calles
Son los juegos de la madre serpiente, naturaleza de la estrecha trinchera,
y se retuercen por no salir a mi superficie de cristal
Qué maravilla ser la uña que los rasga,
danzar siendo el grito más cruento,
escapado de los oscuros cuentos
Secuestro a La fantasía, se arrulla conmigo,
nos damos la mano, disfrazados de niña caperucita
Y su norte nos presta una escapada de risa encogida,
somos un ozono aturdido
Me atrae su color,
viaja despacio, es azul,
como una tempestad que engaña a las nubes
torpes, temblorosas
Me presto a sus diábolos, cruzándome de brazos,
queriendo ser su máquina,
Y rezo al estruendoso olor de sus albinos metales,
mientras lluevan hasta el cielo mis pergaminos
papel que tiembla y máquina que bosteza
Ahora bebo licores de mandarina
hacen sombra sus cascabeles, suben las escaleras de mi mente,
trepan, trepan a mi quinta planta celestial
La noche me traga, en su garganta enfurecida de luna,
en la ausencia de luces,
miden el tamaño de mis huesos
Su resistencia se afloja bajo los techos de la santa casa
Son bravos escondites
Mañana, otra vez mañana, serás mi número,
te contaré cómo si fueras estrella errante en la malnacida galaxia
Un punto pequeño,
lejano,
tímido,
entre la suciedad de la inmensa negritud
Y yo clavando extraños
Lo extraño salpica en su bello paisaje. Y el paisaje bello se nos hace extraño
Todo es extraño cuando duermo
cuando la oscura noche surge de la boca del lobo
Y difumina sombras en las paredes, aparentando monstruos que son todos míos
Nunca me muero sin antes darles las buenas noches
don dumas



























