I
Callan, las voces hallan, brisa que viaja en los salvajes, ¡crueles oleajes!, hiéranme, se esfuman, a la forja de la muerte, tornan
Aún persisto, en brumosa atmósfera lunar, ¡anularme si aún existo!, entre sus alisios, ruidosas campanas, muriendo entre el púrpura de sus mañanas
Las más bellas, ocultándose a mis estrellas, ¡destellan!, como gotas de fina crueldad, rasgando a mi verdad, ruido de un fantasma sin alma
II
Como me gustaría conocer a las hijas de Eli
En el sombrío dulce rio
Sus aromáticas melenas envolviendo mi karma
Es bueno que la oruga horade con la oscuridad de los silencios
avisando al Invisible cálculo
Como me gustaría conocer a las hijas de Eli
en el patio de su gran casa, adormecida la tarde
¿Cómo es el cielo rojo que atraviesa vuestras pupilas?
Uno sobre diez, encantado llevo vuestra prisión
don dumas