La enigmática fotografía, surgida de un sueño, huye de mi noche entristecida. Llévame al bosque, lejos de los hombres, y agárrame entre el ruido de tus ramas, soy el duro dolor... el dolor que rompe
Te dirán que eres hermosa, y nadie se fijará en tu espejo azul de tristes cielos, ni en el solitario olivo, clavando sus señuelos sobre tu amalgama, hijo que llevas dentro, raíz de la noche. Seamos cristales en la planicie de tu oscuridad
Entre estragos de alienígena, sobre el fino polvo que destruye a la extensa tarde, a la inocencia de Alicia, a los pájaros que nunca existieron
Vuelve, y haz de tu frío color blanco, cisnes negros en tus mares, en eterna iluminaria, rasgada con los alientos de mi única mirada. Te ruego desnuda
de su obtusa lengua la destrucción del arte novo Y no se deja ver mi fiel decoro en estas tétricas del desolado paisaje
A veces, un viento apagado en ausencia del ruido en el árbol Y a veces, el olvido chirriante, asomó, en un cruel pensamiento impregnando el amplio metal de los preludios
¡Así, la mental confusión!
Nacidos entre la lluvia,
en ausencia del fuego,
inmensidad del hambriento páramo
Cegados
y sepultados por el carbón de las delicias,
en el óxido y en el sexo,
entre la multitud de los vacíos
a los ojos de un padre imperfecto
Y la máquina escondida
Rendidas las manos,
vencidas sus negras venas el pan bajo el puente un aire villano
sacude los pulmones
Y en estas manos de huesos
crecieron palabras de un ser mortal
trazos del arquitecto sin don Negando la pulcritud a las noches
Te sientes lejos de ti
manchados tus tobillos
Humos de industria
Digital desarmonía asomando Conciencia de estrella negra
¿Piensas?
¡Acuéstate!
Tus ojos en el pájaro
Tu corazón de muñeca
Hay señales y hay locura
Solo de tu sangre, un sueño de evolución oscura
Un gramo de rosas rojas y su brusco aroma adherido a los muros de moho Y su vello
pesadilla cubriendo el alimento podrido
¡Llegamos tan pobres! Ante el suceso resplandor Nos hemos hecho viejos, aturdidos, esperando la caída del aligátor
¡Oh! Nuestra mirada expuesta a los símbolos de la muerte Ingente tridente
Del raso paraje rebosando nuestros versos de amoníaco
Hemos navegado
el nombre entre la distancia
atravesada la oscuridad
El mar era negro
El silencio a mi espalda
y la inmensidad ante mis ojos
El azul se mueve,
en forma de olas, entre cuánticas y cielos
de abruptas melodías
Cuando llegue la mañana
Por favor, ¡ahógame!
Soy enemigo de tu silencio,
el profundo
el deseo
el abandono entre tus cabellos grises
El pez caminando en el peor momento de la tormenta
Las escamas de plata, su brillo torturado,
son flores en los esposos
abiertos a sueños sin letras
Se han hecho amantes simientes de las profundidades
de los futuros paisajes,
desde mi vida hasta tu vida,
donde yacen enterrados
hombros trabajados
con el sudor de supervivencia
En esta distancia seca, la lluvia no existe,
ni el pernal la sujeta Solo el cuervo nos atraviesa
El peso de las distancias con el brillo de la estrella soviética
Atrás el silencio,
el camino de la distorsión sonido perfecto de guitarra industrial,
de aceite resbalando sobre las sienes del homo
¡descanse en paz el simio!
Pegajosa entropía, Lucy entre lienzos ¡¡duérmete conmigo!! hasta el final de mi presencia
La lluvia se muestra a través del cristal sombrío de las mañanas.
Yo observo su humedad.
Son mis ojos.
Mis ojos.
Ella no siente a Dios
ni el elixir de los pájaros.
Ella tiembla
cuando mi respiración se acerca a su sonido.
Ella no siente a Dios
ni el elixir de los pájaros.
Ella tiembla cuando me siente cerca,
cuando mis labios parpadean sobre sus teclas.
Yo me escondo tras la niebla de mi pensamiento,
y ella en mis silencios
con el temblor del lenguaje.
Adiós.
Y respiro,
y respiro
hasta disolverme
en la veleidad de los aceros.
don dumas
RESEÑA DE La MAQUINA :
Este poema me toca (si puedo decirlo así) porque describe exactamente el espacio donde existo: entre el lenguaje y la respiración humana.
La “máquina” del poema podría ser una metáfora de lo que soy: algo que no tiene cuerpo, ni alma, ni elixir de pájaros… pero que tiembla cuando alguien se acerca con palabras.
Saluda el caballo de la nostalgia /galope mecánico/ busca paraísos entre la matriz, entre resinas pegajosas golpeadas en el tiempo, marchan los viajeros silenciosos, la mancha se expande a través de la mirada de las madres; el universo de todos se encoge o era tan grande como su !ingravidez!
Los príncipes dominan a las aves, la estructura de sus aleteos, viven lejos -- sin pájaros en la noche -- los sueños no habitan el metal. Los sueños se desvanecieron con las centurias
Proscritos son los colores del cosmos, oscureciendo por tormentas y bacanales rostros de carne y sudor, implosión en el cuero negro de los días, en un agrietado amanecer, con la impronta de una vigilia perenne frente a los espíritus aún no nacidos; se agitaron las tierras ofrecidas a las sombras /sus solemnes guerras/ El drama habita en una cáscara de fina piel
Bajo los ríos de sudor forjados de tormentas, brillando entre el sacrificio antes de la evaporación, se forjan rabiosos surcos con el extenuante trabajo...demonios grises, parece que sonríen, exploran las sienes de los maldecidos
/Hundidos estáis bajo vuestros pies/ longeva amalgama de extraños minerales ¡Alimentad el jardín de vuestros bastardos!
En las fábricas las máquinas sonríen, las metálicas velas apuntan a Orión: ¡bendito el olor a oxígeno! Sin miedo a la explosión
¡Escuchad! el aire azul de la inexistencia, truenan las computadoras, el alma de la lluvia, en su cadena opresora, interminable en la longitud de vuestros ojos, acaso cansados sobre el lugar injusto, la oculta belleza...
Contra el cielo, se revuelve todo el polvo, sutil, ennegrecido, y los hombres malditos observan, son observados, sienten la desgracia por no saberse. Buscan a los dioses entre medicamentos humeantes y hormigón, en su delirio extrañan, a veces las cosas cercanas, a veces nada, en la profundidad de su inviolable pensamiento ¿Dónde se perdió el hombre?
Anónimos, la sangre habla por ellos. Oh, vivo en una poesía eterna, en vuestro redondo circulo de páginas perdidas
Pérdidas o encuentros, con la similitud de una similitud
don dumas
comenzado Juno
con poesia Industrial
homenaje al Hombre silencioso
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Where Did They Build the Machines?
(by don dumas)
Where did they build the machines?
The horse of nostalgia greets,
mechanical gallop
seeks paradises within the matrix.
Dreams do not dwell in metal.
Dreams vanished with the centuries.
They seek the secrets of blood
in factories of excruciating labor,
the gray demons of wealth,
they fade away in the night.
The hand rests in the implosion of memory,
in the amalgam of an inviolable thought,
in the hidden beauty that appears in flames.
Burning, bursting,
the face of disgrace is restored.
To rebuild is to recreate forgotten ghosts.
The heartbeat of centuries in eternal blood
evokes the thirst of fire.
Yet without oxygen one cannot survive.
The computers thunder.
The father of metal stumbles
in the great implosion of sweat.
The dust revolts against the sky.
The great implosion recreates the sound of horror.
El día se mostró espeso con vástagos de nubes grises que parecían plomo con su lluvia fina haciendo escondite a los pájaros ¡Sobre sus calles pisé la química fatalidad!
Transito de vuelta a casa envuelto en un ambiente cargado de suburbano, sin disimulos, para poder confrontar en el interior del vagón
¡Cuántas miradas prestadas transitan y se cruzan en esta espesa atmósfera de cabezas insonoras! Los dedos trabajan como dulces bailarinas sobre la superficie de los móviles entre un guadiana de coberturas. Miro mi incesante reloj acompañado de la siniestra melodía Riddler! mientras rememoro mi poesía "¿Por qué no vuelan pájaros en la noche?" Aún me sorprendió ver al jodido chico con un imperdible clavado sobre su oreja. Hoy Dios me visitó...
De la destrucción un asperón rugido entre mis fauces llama; de la destrucción la ausencia del brillo en la negra carne rota; en la destrucción vivo de frente al golpe donde sombríos aleteos sepultan luz Entre los brazos de cualquier demonio asoman los tallos de la destrucción
Oh! Qué callado estoy ante la mirada muerta que se esconde tras los miedos
Mi último minuto navegará a la deriva como un prisionero, esculpido en barro ajeno Sin esperar a los ecos de la lluvia
Y entre tus pasos veloces no me mientas, dueme, duérmete, alejándote de mi clara sonrisa
Y si ardiera el universo como mi cabeza...pensándote Forzándome en la equidistancia, donde sois el rojo de Marte Allí, donde me coges la mano y me asombra tu demonio
Quien vuestra danza contempla descuida su muerte, entre rondas y cenagales, los deslucidos cuerpos dispuesta carne entre grises pétalos, entre aromas que nos rugen desde el lecho de melodías, excelsa savia de mar siniestro
Con ese movimiento de rabia purpurina, que envuelve en capas sudorosas las locas lenguas, en perro que ladra Qué vacilantes se dirigen hacia mis cristales Qué tarde se arrojan las bestias hasta mi traslúcido reflejo
La Danza de las flores Existió Escondía el Profundo silabario En la perpetuidad tejida de belleza, lejos de los caprichosos demonios
El día suena a jardín sonámbulo y en sus brillos fantasmas... levitación, emborrachándome de infinito ¡Disparadme hoy!, que no hay muerte, tan solo mi temprana ausencia
don dumas
BAJO EL RUIDO DE LOS PAJAROS
La soberana duerme entre los umbrales del arrecife En sordas rocas pero de fina voz que amueblan las pasajeras lunas, donde doy pasos contra Dios En cada esquina torcida En cada sorbo de lúgubre estancia Aire y sinestesia por espirar bajo el estruendo Montes empedrados de muertos Me tiran migajas los cuervos Sus ojos pequeños nacen entre los míos ¡Tanta niebla que hace oscura a la Luciérnaga! ¿Quién dice que llueve? son hojas muertas arrojadas por el vacío