Esos largos dedos que tocan la
palabra,
vencida entre sus caricias
¿acaso son besos?
Es redondo el tiempo que los hace jugar
Danzando como perro sin dueño
Dejemos de vivir en la angustiosa cercanía
Seamos pálpito de los roces del instinto
Pisando en la altura de un terremoto
Seamos árboles al grito de su sinfonía
Y no me dejes caer... tan cerca de mi pensamiento
Danzando como perro sin dueño
Dejemos de vivir en la angustiosa cercanía
Seamos pálpito de los roces del instinto
Pisando en la altura de un terremoto
Seamos árboles al grito de su sinfonía
Y no me dejes caer... tan cerca de mi pensamiento
























