Insinuantes musas Desprendidas de alcoba La noche enmudecida Escondida tras la morada En la tríada suspendida Bajo la tersa arena de mi amada Sortilegio en la mirada Y sin fracaso en tu regazo Vuelvo a morir en tus abrazos Y el despecho ya esfumado Abierto al sin fin Bajo el mudo mundo De tu beso imaginado Reino de las musas
Escondite bajo el secreto de tu blusa Fuente del dulce envite Creando la extensa armonía De un cielo armilla en el salitre Mi Inspiración de muda musa Bajo los pliegues de tu blusa
Ha muerto el poeta de la voz, su interminable y timbrada voz declamando mis palabras peligrosas
Su torrente ahora vacío habla con la sed del ser invisible Mis doce dedos de leviatán descansan sobre el suave río de su carmín compulsivo Con el frío de la espera y un oscuro magazine entre mis manos dibujando su cuadro de grises; aquel testamento del vacío sería solo mío
Mis palabras peligrosas embaucando las altas hierbas de los prados misteriosos del relato, eran sombras de agonías lejanas, ardientes eran sus teorías Sus grises cuerpos, pasajeras motas revoloteando cual nebulosas mentes de loco, diseños de la muerte del "navi lungo" pez, ¡escuchad!, los círculos nos hablan Sus anillos de bruja mancillan un fondo inmaculado, seré reflejo de una canción triste Soy la triste canción de tu espectro aligerado An inse factum est
"Este poema que andaba perdido esconde el milagro de haberlo rescatado hoy mismo de su escondrijo, aún recordaba el momento en el que lo escribí, una oscura noche de noviembre, pero hoy la tecnología me lo ha revivido. Alucino. Y contento"
De octubre
De octubre, tu suave retorno, Balanceo de libra rebelde Partiendo de tu olor sonrojado En tus raíces redivivas He nacido con tu carisma a mi pecho pegado Recorriendo tu luz más allá del pensamiento, dulcemente cainita Son tus caricias mis ramas de otoño ¡Me diste la vida antes que el rocío de tu muerte!
Amar, locamante amado, el sexo es un señuelo roto en la armonía del infinito, bajo la lluvia del placer. Amar, locamente amado, no miremos su reloj antes de la muerte, tan solo toquemos el vacío desprendido como llovizna de invierno. Amar, locamente amado, regresé del ayer, vuelvo a pasear bajo la atenta mirada de golondrina hambrienta
Ahora, en las sombras Se reservan los deseos Dios nos visitó aquel día de aire mojado Nuestro recuerdo
descansa sobre el estanque rabioso de las Siete Hermanas En el tiempo escondido Donde se retuerce la luz más débil La débil luz de nuestra voz apagada Abrázame suave en el azul rabioso de tu atardecer Déjame ser tu moribundo recuerdo
Oh! Qué callado estoy ante la mirada muerta que se esconde tras los miedos
Mi último minuto navegará a la deriva como un prisionero, esculpido en barro ajeno Sin esperar a los ecos de la lluvia
Y entre tus pasos veloces no me mientas, dueme, duérmete, alejándote de mi clara sonrisa
Y si ardiera el universo como mi cabeza...pensándote Forzándome en la equidistancia, donde sois el rojo de Marte Allí, donde me coges la mano y me asombra tu demonio
El destello del amanecer plagia tus ojos llenos de poesía, brilla y se desvanece en el susurro de nuestro tacto apocalíptico
Las mariposas han elegido el espeso verdor de la noche para tejer amores Ecos duendes del capricho, sigilos resguardados entre nubes de zafiro Ya caminan Ya Danzan Tenues voces sobre el abismo de unos labios que muerden al sofoco
Mi celina visión resbaló desde los ojos de un escueto hombre despertando. En su huesuda muñeca funge nuestro reloj abisal De peces ocultos retrocediendo en nimios segundos de un grito hacia el suspiro, en vergeles del simio Tu pelo negro construyó un cielo, con tejidos de sombras y destellos de macabro azur Colocaré tu ligera brisa entre mis dedos De acacia eterna, por cada segundo, en cada frase, entre los volátiles sueños, en los delirios del placer
Juntémonos en la lectura de este pálido testamento para que arrecie en nuestro pecho su aire
con tu mano arqueada sobre mi cabeza
Como delicioso placer enmascarado amo a la señora que invade con sus prejuicios mi colofón, donde no llega palabra, donde se inventa el clamor, mujer duende, que sin escrúpulos me habla
He de ser prisionero huido de tu pecho, el que alarga mis visiones
Libérame de tus muecas crueles en el trasvase de nuestras salivas
Y entre una vida y el polvo herrumbrado reposados entre conciertos de elixir, y entre una avispa y su trazo olvidado, veremos caer la maraña fantasmal, como un perfume embriagador
volátiles plagas de dolor, de rostral humano
desde las frondosidades del Este dominador
enloqueciendo
sobre suelos empañados por chispeantes enemigos
que con su estrepitoso silencio nos desarman
¡Duendes que dormían!
Veremos acallar nuestras sonrisas mientras el cielo se enciende de miedo
Nos Apagaremos de idílico devenir
Mientras los espejismos duermen a sus caballos, alejados trotes sobre el barro
Las fortalezas se elevarán antes del suicidio de las corolas, agarradas a los montes que nunca dejaron de existir
Yo que amé entre sonrisas de humo a la hermosa paloma. Que no despierte el destino en mi camino, y continúe virgen ese nombre de mujer.
Tuerza la noche a su perfecta oscuridad, corra tras ella el color más perfecto, dueño y amo en las colosales derrotas, el habitante en los preámbulos de la niebla, preñado de mi boca mortecina
Carga que tiñe al hambriento, deambula luctuoso donde escurren su sonido las dolosas campanas, radiante viaje enmohecido de siniestro hermano.
Fuerce la noche al delirio, su soliloquio de ojos cerrados al paraíso, mi fiel santo asesinado en la sanguijuela vid del odio, permanece su vacío, incrustado en el cruel olvido, así una laguna parásita me maldice en su aberrante cieno, expulsándome hacia el esplendor del Universo, con todo su espesor recitado en interminable canción.
Lúcido soy, si duermo parco entre tus sombríos destellos, atrapado por tu brillantez, dame tu mano estremecedora.
Siempre por detrás del proscrito amanecer El nombre de Helena es callada, mi diosa de barruntadas carnes Sus pálidos aromas me cantan, bajo sus rosas colores Mutando su amor por versos cósmicos de aire y flor En sus labios, un verso supera al amor, siempre, por siempre,
farándula de uñas grises Mi lánguido deseo se refleja en un sagrado halo que se estira,
con ramilletes surgidos de la guerra El fondo del mar todo lo alcanza. Donde no llega ninguna luz,
donde la belleza es solo un capricho
Su interminable fondo, el más oscuro pensamiento, todo lo atrapó Amor caprichoso, encerado deseo de curva infinita Muerta la risa llega el sufrido silencio Y yace su moribundo deseo tan desnudo sobre el mueble roto de los ajuares, ahora ardiendo como escozor
DEL HAMBRE (tierras)
No dudo
Cada trozo de pan en mi boca, atrapa la injusticia en una garganta
Desperté embriagado
Sobre el humo de un cigarrillo forjando una tormenta
Con su embriaguez salimos entre anónimas calles,
nuestros pies descalzos,
Sosteniendo la urbe
Hacia el sur de los ruidos, bajo nidos vacíos,
se escucha el sonido de grillos entre ropa vieja
De las puertas entreabiertas cuelga el sudor
pegado a la desangelada madera
donde mueren "todos nuestros días",
como las sábanas tendidas del pobre
No dudo
SOBRENATURAL (tierras)
Luciérnaga en la noche Ha nacido un poeta De la traslúcida agonía cruzando desde la tierra salvaje, hasta sus lustrales caprichos Laborando los días Labrando la perpetua lámina oscura
Acompañan jubilosas las sombras ¡Ha regresado el poeta! A recoger sus lágrimas del infortunio Ahora brotarán, con sabor a centuria, de la fuente inocente
Solo hablarán sus manos Alegorías y soflamas Soflamas y Alegorías Precipitándose desde el robusto mundo De sus ramas que troncha el numen Miles de chasquidos Abortando entre cedros la espuma del mar Es el Poeta que corta su piel Y rasga el bullicioso alma
Apenas es sutil rugido entre espinas doradas Y con gozo hundido,
se adentra en el parnaso de la razón y la bella locura Clama con la música de las almas Con el estridor del roce entre las lenguas Olvidando ser hombre Serías tú un poeta enamorado
Abundaron los olivos en Marte, asombrando a la curiosidad y la impaciencia de Phobos. Abundaron aquellas manos manchadas de su aceite, cual dios divino. Y pechos desnudos mostraban en su perfumada piel, su bostezante herejía, a un alejado sol. La noche siamesa, con la tranquilidad del susurro, hablaba con la voz de extinguidas flores, quemando fábulas en su rojo color sobre el libro donde ardían mis ojos.
Hoy no deja de ser un día más, aunque no deja de ser el último día del año
No puedo evitar reconocer este parnaso de lujurias y palabras, publicando mi última poesía
Aunque no existe el tiempo para ninguna poesía, no deberá existir...
He disfrutado muchísimo durante el 2021 escribiendo, todos y cada uno de los días, una palabra, un verso, un pensamiento...y también leyendo sobre todo poesía, esas palabras surgidas del espíritu más alejado de uno mismo. Es impresionante este maravilloso mundo, tan profundo, tan lejos de la cordura y tan cerca del propio suicidio.
Quiero despedirme de este año (cada uno que lo califique como buenamente quiera) agradeciendo a todos los poetas del mundo su existencia, su creatividad, sus anhelos, su talento y sobre todo su valentía
Escribir es un acto de fe y valentía, porque todos los que nos llamamos poetas sabemos lo que se esconde detrás de una simple palabra, y reflejarla es asomarse a todos los fantasmas.
He alucinado especialmente con mis libros de filosofía y poesía pero también con la multitud de universos que se asoman en los espectaculares blog, tantas maravillas, que me he atrevido a resaltar un pequeñísimo reflejo de lo que más me ha maravillado...y me ha sorprendido, y tantos poetas, y tantos escritores que rebosan sobre el bello sonido de la Flor.
¡Gracias!
(si alguien se siente molesto, por favor, indicádmelo y omito su maravillosa cita)
Besoss y abrazos
Marisa Béjar en la Pluma de Marisa Béjar
"Él se comunica conmigo desde antes de la existencia del sonido de las ramas de los árboles"
Ceciely en Dulcineas
"El viento coleccionaba las danzarinas monarcas Mientras la tarde despeinaba su verdosa peluca Dejando las casas oliendo a yerbabuena A yerbaluisa, a cantayerba"
Amapola en oscuro
"Sólo soy una lágrima en la oscuridad de la vida, pronto no quedará nada de mi, ni lágrimas, ni corazón me encuentro rota, pero quiero seguir en pie a pesar de mi dolor interior"
Sandra Figueroa
"Soy una sombra escondida en un verso que quiere ser leído ..."
María en algo más que palabras
"Te espero cada día a orillas de la pesadilla, entre las sombras del anochecer, al borde de la oscuridad, suspendida en el amanecer"
Azul de Magdalia
"Desnudarme ante Él no es quitarme la ropa. Es despojarme de mis miedos, de mi timidez, vivir las ganas de Serle y disfrutar de quien soy en todo mi Esencia"
Galilea en Bailando con las palabras
"Nadie levantará su mano crítica contra aquello que un día defendió. Las almas se irán pudriendo calladas como mandan las aguas putrefactas; como se espera del esclavo mudo que vive muriendo en su propia umbría"
Carlos Perrotti en blogwin en el viento
"Ella es una virgen poeta que no cree en efectos sin causa Por eso se niega a hacer milagros Es como una nova Santa Cecilia"
Chante Noir en Canto Oscuro
"Diosa Divina… mis ojos te roban y en los estallidos de los Universos cuando las pasiones iluminan oscuridad"
Aurotratis en Consentimiento
"Delirio, todo se vuelve delirio en pos de un Sentimiento tan perdido como niebla en valles vacíos, Tan yermo como la oscuridad de quien no quiere ver"
Alejandra Guzzini en El rincón de la luna
"Pienso en las lágrimas que no podrán jamás hacer crecer las flores"
Recomenzar "Cuando a veces es difícil escribir el presente. Cuando la vida del escrito termina en muerte. Cuando lo que sentía se había terminado en un mar de basuras que venían del otro lado"
Licaón en La galera roja
"Nos cambiaron los caminos por sus rectas de hierro y Dios sabe que la Tierra es redonda"
Eli Mendez en Demonios bajo la alfombra
"Cuando la noche en su andar sin prisa nos alcanza en el cuarto, me anidas con tus estrellas a perpetuidad."
Margarita HP en Pergamino de sueños escritos
"Comprendí que esos pequeños puntos solo buscaban un apoyo donde sostenerse, un lugar donde brillar por sí solos, un corazón dispuesto a recibirlos sin preguntas,"
don dumas
"Es un amor a la velocidad de la luz, brotando de la nada Hoy es un día vestido de trajes negros, con sus flecos ondulados de oscuridad No merezco más que el frío reflejo de tus alas"
Cantad diablos bajo las alas tormentinas Atravesad mi carne de hombre
Una finísima espiga con su nombre muerte bastará Alejaos de mi triste suburbio Hacia la ciudad de las alondras Ellas...de ojos claros De aliento espeso Absorberán la sobriedad del árbol Con sus sonidos traviesos Encerrando urbes en la respiración De la enmascarada atmósfera Como mano negra descansa El sinfín en mi pensamiento
Hoy soy marchito Mi luna se muestra tan oscura como la noche
Que canten los ojos, a la mirada exiliada, como final del preludio Dormid, héroes, en mi boca atornillada Habitáis la última llama
"Yo sé que el dolor es la nobleza única Donde no morderán jamás la tierra y los infiernos, Y que es menester para trenzar mi corona mística Imponer todos los tiempos y todos los universos" Charles Baudelaire
Cantan los barcos a la mariposa, reina de los oleajes, en sus días letales, cortas alas de ángel prisionero
Los prostíbulos del bulevar sacuden el hielo entre finas figuras, hijas que mueren al soplar de los vientos ¡Ámalas como señal de juventud!
Son agujeros de la desgracia, se llaman dolor, y en ellos tiemblan diseminados, los asustados rostros, ensombrecidos de premuerte.
Cuatro marcas de tinta herida son los ojos de Baudelaire, su carne blanca tumbada, deseando el precipicio hacia la desaparición, otean con nervio de brújula maldita.
Alejarlo de los escombros, entre ecos de la mala vida, tanto es el ruido que tiembla ante las amapolas, enrojecidas arden como su odio. Pero el agua, ajuar de las lunas, la reparten los espíritus, a los mansos con la seducción de la sed, y a las víboras con su melodía, el traslúcido cristal de las orgías.
Los pecados mantienen la forma bíblica del dolor, las siembras de un verano dichoso, mujeres desnudas yacen en la orilla del rio eterno, rodeadas del abrasador infierno en la promiscua mirada del mosquito. La vida permanece sobre un mundo blando, espera la tormenta, espesa de resquebrajadas tumbas, rotas con el paso del tiempo, donde descansa la ignominia, pero donde se ausenta el descanso de las aturdidas sombras.
Es la carne perfecta del poeta díscolo, su negro dolor, poeta sin piel, solo alma acalorada. Rabia un sonido de railes, no encuentran su camino. Ese sonido atronador, arrollador e inalcanzable, solo lo escucha el versador. Poeta, el dolor centellea en las canas del viejo estanque, su afán de mística muerte.
En el olvido de las arenas Como dunas que observan la impureza El alba rodeando nuestra cintura Del camino al precipicio, solo nuestros pasos Con el soslayo de un inicio Seamos solos Seamos inercia en el peso de los días Dejándonos caer entre los huecos del sonido En los profundos ruidos del dolor
Yacen los títulos bajo la almohada Escritos, silenciosos soñados, vividos entre los huecos de la noche Es un vórtice mi corazón hundido en tus deslices Una mueca difuminada, así son mis cenizas traviesas corretean en el infierno Y el cielo, se ha enroscado entre vuelos de sirena Y tú preguntas, hay días en los que Dios me abandona en el infierno como hilos dorados sujetando mis deseos... Cierro los ojos como un muerto; me gustaría dormir como un muerto Encerrando la noche en mis ojos Sentir mis pasos en el camino extinto Acostado entre una lluvia oscura de placer En sus abisales jardines sin respirarme Palpando en mi vientre los duendes de mi infancia ¡Háblame de las noches que sueña un moribundo! Alejado y durmiente
Me capturó el volátil juego de tus ojos Su curva guadaña de indefinidos cortes ¡Dame el aire cruel que no respiro! Ofréceme tu viento Extraviado entre locas afonías En solitarios círculos Esculpiendo la fuerza
Mira sobre mi frente la iluminada señal Árboles que caen por su espiral inocencia Talados en el infinito golpe de mar en sentidos inconclusos Hoy han sonado los principios Hemiplégicas campanas del sonido A sus versátiles recorridos cantan Oscuros pétalos de flor Abiertos a mil caminos Han sonado los principios
Y llegan sus horas a enmudecernos
don dumas
ME CAPTURÓ EL VOLATIL JUEGO DE TUS OJOS CURVA GUADAÑA DE INDEFINIDAS SAJADAS ¡DAME EL AIRE CRUEL QUE NO RESPIRO! ¡OFRÉCEME EL VIENTO! EXTRAVIADO EN LOCAS AFONIAS EN SOLITARIOS CÍRCULOS ESCULPIENDO LA FUERZA MIRA EN MI FRENTE, ILUMINADA LA SEÑAL ÁRBOLES QUE CAEN POR SU ESPIRAL INOCENCIA TALADOS EN EL INFINITO GOLPE DE MAR EN SENTIDOS INCONCLUSOS HOY HAN SONADO LOS PRINCIPIOS HEMIPLÉGICAS CAMPANAS DEL SONIDO A SUS VERSÁTILES RECORRIDOS CANTAN OSCUROS PÉTALOS DE FLOR ABIERTOS A MIL CAMINOS HAN SONADO LOS PRINCIPIOS Y LLEGAN SUS HORAS A ENMUDECERNOS
Nuestros cadáveres regresan a la caída del sol Con nuestras miradas imperfectas cubriéndose del salitre que oscurece infiernos
Dejaremos que baje la marea Sus volátiles aguas azules mostrándose en pasos de baile emergidos de la estancada negrura Seremos el invisible canto en la oscuridad del sueño
Recordando el húmedo olor de otoño en la ciudad sin nombre
Añorando sus hojas caídas
por cada luz apagada en el atardecer de sus calles
Escondiendo miserias entre los trasluces de estridentes sirenas y sofocantes peleas
En su vuelo abismal, el pájaro escucha el sonido tenue de la arena, al poeta entre sombras, la lagrimal tristeza del rocío, el imperceptible aleteo del pensamiento. Son sus pequeños ojos truenos de lava, ceniza hacia el fuego, rabia dorada en el espacio
Calladas sensaciones olvidan a los hijos de sórdidos burdeles amamantados de frágiles balanceos y equilibrios sobre lágrimas de grajos desprendidas de la oscura lluvia que arreció en los sombríos destinos de la infelicidad que nada calma si no es en el presuroso encaje de los ojos sobre el dichoso y amplio misterio de las desconcertantes palabras que están por venir hasta de corazones aterrados
a los malditos sinónimos cumpliendo sentencia a oscuros plumajes de brillos difuminados al poder oculto del árbol oculto
Tan solo me fijo sobre el color de tu magnetismo En las puntas deslumbrantes del liguero magnánimo apretando tu desnuda piel de niña virgen
La atmósfera del camposanto se filtra entre mis nervios,
agitándome como frágiles ramas,
en mis callejones oscuros Veloces ramas cantando una melodía de crujido altivo
Y mi mano cerrada como un puño eterno
agarrado al trágico cerrojo de mi lucidez ¡No me abras la caja que guarda los vacíos! ¡No me abras a la nada!
Reflejaría mi espectro sobre el extraño filo de fieras tijeras,
en su infinito desgarrando el viento,
y con su lívido miedo treparía sobre mis límpidas paredes
Me asomo desde tu ventana negra donde oscurece la vida,
hasta un horizonte muerto Sin habla Solo unos ojos de muerte se acercan y me hablan con su parsimonia:
"Acabarán todas tus cenizas diluidas entre los reflejos del éter y de la crisálida,
en todos los cielos,
hasta dejar de existir en su única vida"
-Solo existe una vida entre mil muertes-
El elixir anda de espaldas, paraliza a la lluvia con su arramblado caminar Negra tinta desparramando su desaparición sobre el papel ¡Madre!, estoy perdido, sobre esta canícula de cruel recorrido,
mirando el circo, a sus ciclos de redomados actores: con su piel rota, con sus frías manos
Sus caprichos deambulan como gasas ondulantes de señora
Cuando llegue hasta nosotros apagada la luz de la mariposa,
Hablando a la nieve, con los filos que más hieren, una profunda boca de arena creando esquirlas al devenir de la muerte lastrada aureola sobre mi piel de serpiente, cada escama es una herida en el alma, diseñando escalas en la sinuosa inmensidad, en la micronésima huida al sol ¡Qué bella es la noche en la mirada de los ciegos! arrimada al oscuro reino de su silencio hablando a los fríos apátridas, silban, vejando desiertos de luz y agua, ante la sequedad dormida en los patios de mi andrómeda mujer; yo espero en la costumbre, absoluto en el unísono traje de la mortaja Hasta las flores lloran al frío, ruido que llevamos dentro
Cuando descubres que el día que se vive es más hermoso que la tragedia que se suspiraba. En la "Destrucción" de mi amado Baudelaire encontré aquella luz que me ayudó para escribir mi poema " Los días más hermosos" al que añado con inspiración tardía su trilogía y así completar su significado.
La trilogía, tan cabalística, mística y misteriosa, la hago humana con estas palabras. Como me comentó en su momento una gran poetisa a la que admiro, (y si leyera este párrafo sabría que me refiero a ella) la poesía está llena de luces y de sombras. Y sé que aún me quedan demasiadas sombras por cruzar...
¿Pero acaso podríamos soñar en un mundo sin sombras?
III
Si te atreves a escribirme
sea a la luz del extenso faro de Alejandría
con el alba del misterio dormido a sus bacanales
Ya no crujen mis paredes
Es su voz una sinfonía
El ruido de la porcelana
Repíteme las palabras que brillaron sobre tu boca
¡Fieles pechos de Ariadna!
Cruzan Lúgubres Vencejos,
como fantasmas a través del arco iris,
la diáspora de mis canciones
Inhóspito lugar para rayarse con mis uñas
En los días que no caminan
Vértices de Dios plateando mis invisibles caminos
Mis días Más Hermosos
don dumas
I
¿Por qué os escondéis en la ansiedad de mis misterios?
suprimid los extraños besos encontrados sobre mi lejano pasado
escogidos de las turbias paredes, encogidos en sus huecas miradas
despojadme de encuentros con la sibilina señora
bellamente ensoñada en mi tacto
espectro de un solo color
difuminada y tan perdida en la blanca verdad
envolvedme entonces con el luto del fútil sonido del adiós
ya no escucho sus palabras navegantes en su mar de flores
vacío de su cristalino aroma en el crepúsculo
Huyo, moribundo, hacia mi diminuta dimensión
Vividos los días más hermosos
II
Hoy rocé tu infinito en el argonauta mundo de lo más bello Sonriendo a esos lobos cansados de verme
En mis manos, las llaves abriendo tus ojos y desde ellos derramando las lágrimas de Selena
Déjame caer hasta donde no llegue el último latido
entre miedos de los únicos versos
tú eres esa danza en mi desierto
tú eres todo mi desastre plántagos de agónica belleza
El sol retumba en esta tierra,
abrasando los postizos horizontes,
frenando el alegre canto de las aves grises,
en su paraíso fundido con el ocaso del barro
Plágiame con este agónico paisaje de arenisca,
allí transitan mis pies de niebla
evitando turbas que me persiguen
que azotan con su mirada
Tal vez el mismo sonido hueco creciendo rebelde entre el afanado Lorca,
o en las verdes locuras de Whitman...atrás quedaron las visiones del joven Rimbaud
¡Aquellos que fulminaron huesos!
¡Santos lugares del deprecio!
Entre árboles, semillas, bosques ..duerme oculta la vecina ilusión
Crepitan sobre mis temblorosos ojos sensaciones cercadas,
arrimadas al odio, separadas del viento
donde me encierra el roble recuerdo
¡madre inhóspita!
Extráeme de esta endeble madera muerta
¿Acaso tuviera nombre este lugar?
Una ausencia, surge, enviudada en la soledad,
tintineo de tramas con su frondosa apatía:
ni un palmo de belleza asomado entre sus sombras
ni un palmo de angustia que pudiera arrastrarme hasta un viejo baile
Lugares como lunares, marcados con su aborrecible quietud Nada allí respira si no es mi presencia Ninguna respiración, el mundo deserta al sur de mi cabeza,
entre mis decrépitos ropajes (yo fui verde aquel día)
Y hoy,
quisiera ser un frugal eco en esta tormenta de parálisis Pero soy bromo arrepentido, perdido, entre los límites del ruido,
paladeando su sintético vacío adhiriéndose a mi paladar
Escucho sus trágicos ronroneos, en la extensa pira del alma, es el sonido de esa odiosa quietud, ¡escuchad!
Sus negras gotas salpicando
vidriosos pasados
Es solo mi risa, tú no me reconoces tan ausente este elocuente rostro del mar de los destinos Manso llegué a esta mansa tierra
a sus apócrifos lugares
donde no se inventan las palabras,
aparejos de la muchedumbre
Juegan contra mí
malditos
mis propios pensamientos
don dumas
"Calladas sensaciones olvidan a los hijos de sórdidos burdeles amamantados de frágiles balanceos y equilibrios sobre lágrimas de grajos desprendidas de la oscura lluvia que arreció en los sombríos destinos de la infelicidad que nada calma si no es en el presuroso encaje de los ojos sobre el dichoso y amplio misterio de las desconcertantes palabras que están por venir hasta de corazones aterrados"
Nuestra respiración es un aire de hilos que se rozan, colapsando, en nuestros oceánicos pulmones Nos refugiamos en un beso, ardiendo entre un fuego de manos, un segundo antes del segundo después Sofoqué fuego sobre la oculta zona de unas colinas virtuosas, donde todo se espera Y sobre mis hombros, hundidos por el peso de tu oloroso recuerdo de tristes, bajaban de sus cumbres los fuertes alegatos, hasta desaparecer en frondosos pretéritos...las noches se agrietan en sus pecados,
como una rosa entre mis dientes
Escapamos de sus alturas, de sus ennegrecidas dudas
don dumas
"Deja que mi poesía llore hasta ti, entre pañuelos mojados de final"
Cuando tu iris atrapa mis jugosos mundos Cuando tus duros besos crujen en mi boca Eres alma de cabellos sin reino al albur del deseo Y el rojo es un largo trueno alumbrando los destinos de Orión Mi razón encontró un hueco en tu hechizo
¡Fuego que nos fundió! El alba duerme entre tus brazos y yo, un felino entre las hojas, te ruego ser tu última y húmeda cascada Una isla emerge al final de nuestro camino Amerizan olas en gozosos rostros de niño