Y yo, que antes era su errante deambular,
Mi clara inspiración entre turbulencias
Donde las esferas gritaban, como espejos de la muerte,
me hostigaba el perverso lobo que muerde,
con sus dientes, fríos, alrededor de mi olfato,
Son filos alargados en la mente sin camino
"y me buscan PARA ser su alimento"
Asomaba el díscolo sol,
se exponía a la vista de los ciegos y de sus miserables risas
encogiendo el universo,
"sus esquirlas doradas sorteaban la faz del misterioso viento"
La Nada peligra
la indefensa orilla suplica sombras,
a la paz conversa,
a los ingentes descalabros que agitan este desierto,
"me regodeo en su desnudo suelo"
Soy Un elegido, gimnosperma maldito sin rostro,
de una isla sin nombre,
Satanás de un barco hundido
"bajo el piélago de lo invisible"
De extremo a extremo, me palpo sin voz
Y aturdido me encuentro,
en un fondo interior que parece un infierno
"Es el inmenso fondo que dicta el castigo "
don dumas
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| atrapado de surrealismo |
con sus ojos cerrados
timbreo en su soga, su sinfonía
tenue movimiento, en el árbol del ahorcado
trenzo la espesura,
su delicado abrupto,
rezumando, goteos, tras el cristal del paraiso, el árnica retando al alba
un ahogo, de trágica visita, entre olores cenagosos
yo tiemblo
bajo un cielo oscurecido,
el casto ciclo en mi estómago
supuro el miedo, cual miel invisible
mis manos tejen la aridez del aire
su presencia
don dumas


¡Oh! mortecina flor, dime: ¿Cómo llegaron los niños extraviados a la orilla del largo río? ¡Sin tu perfume que los guiara en la noche! Las f...