Sobre mi frente, una noche y un cielo
Parpadeos de mi consciencia ¡retando lo invisible!
Un halo que reverbera en finales
Mi garganta recorriendo fácil su sabor
Entre los dúctiles vientos que de otros vientos huyen
Desde su frío helador hasta el calor de mis sienes
Soy verbo dormido
Siento cerca los pasos de la vieja dama
Sus cuencas vacías hablan sin miedo
Viejo rostro orillado al olvido
¡Al olvido! en el femenino nombre de las tumbas
Y hasta allí he caído...
Como caen unos ojos en las argollas de la decepción
Equilibrando alas, plegando días...hojas tras las horas
Cosidas a la maleza de la vida
Tras mi verde mar imaginado
el brillo de la luna cuartea sin piedad la mirada
transforma al marino en isla, hasta la luz de mi amanecer
Tordos caprichosos, simulando el destino del crudo invierno
Quisiera haber sido tan solo vuestro delirio ¡el inexplicable delirio!
Para cada momento, y con el vigor de los truenos,
entre el eclipse de la soga y el diablo, se sujeta mi frágil cuello
¿Quién respira tan profundo antes de la muerte?
Entre arbóreos deseos me desnudo
ante la aquiescencia de los árboles del bosque
don dumas