La flor se ha secado Temprana asfixia sobre el calor del camino Siento las entrañas caídas del abismo Brama en su interior el sonido del vacío Mi luna se muestra hoy tan oscura como tu noche Siembra en mis ojos su oscuridad Sus finos filamentos lloran, me atraviesan y voltean a mis dioses, hoy son de piedra
Vuelvo a ser un niño
Ese niño que calla
Que solo escucha el crujir de sus costillas Y atrás, en el odio celeste, surgieron rocas del sonido Pálido me habla su pájaro, asomando sus serenas plumas Arde su zarco plumaje de alevosía Aletea el vástago que nombra a la muerte y a la dulzura cubierto por un pálido beso, escondiendo el blanco y su negro Anochece, la atmósfera es aire que rompe mis dedos Solo a mí me habla
desnudando letras a las delicadas
blusas de la divinidad
He hecho de la soledad mi patria,
entre cartas redactadas desde mi
Marte profundo y lejano
Soy un naufrago chapoteante, deslizándome sobre
las tablas de mis dudas,
enredado entre las raíces del miedo
¿Quien sueña las pesadillas mejor que yo?
He sido hijo de la noche más oscura, de sus flores
sacrílegas, el padre de la nada
No desearé esconderme tras tus tinieblas, soy
parte de ellas, su descolorida esencia
Ese frío, que es pánico arañándome con sus dedos, lo
hice versos
¡He asesinado tantas vidas!
Escapa lisa la incógnita
¡Qué inmensa se reclama!
A la meseta abierta a las sales
Al vapor que disuelve el frío
en reina solitaria
Héroe por nacer sola
Se flagela
En mis puntos cardinales
La angustia
Perdida
En la nebulosa de una voz
Las gargantas, rotas por el rocío espinoso, me agrietan
Mi verde sensación
Se refleja
En una canción triste
Rodeado de un paraíso
Transformado en abierto infierno
De los días mudos
Y mis fantasmas
Cuentan gotas en la lluvia
En una infinita ronda
Punteadas por el pánico de mis dedos
En mi cuerpo amaso el desnudo
Donde reposa también inerte
El rojo suelto de una boca maldiciéndome
Anunciando sueños nébulos
De otros mundos
TODOS TUS VESTIDOS ME CUBREN DE ABRIL EN NOCHES QUE ALARGAN
MI EXISTENCIA BRILLANDO EN EL ALBOR DEL VIEJO SOL TRANSLUCIENDO EL VUELO DE MI ALEJADO MARTIR PERPETUO DESEO DE AHOGAR MI ALMA EN TU AGUA
Marta, me he atrevido nuevamente a escribirte desde mis campos de Marte: ¿Escucharás hoy mis gotas? son para ti.... El frío me acorrala. Me pregunto porque me atraen los rincones, esos
lugares donde apenas sobrevive un hilo de luz, tan alejados de los espacios
nítidos y diáfanos. Tan alejados a la exposición de un mar de ojos (algunos tan tenebrosos) intrigando en su
océano irreverente. Dicen que es mi perfil oscuro de
la vida, el sombrío lugar donde se esconde y se prepara la muerte. Quizás aún
me sienta dueño y deudor del milagro de la placenta, del único modo sobrio de
vida, inspiración del único ser. Pero siempre me ha absorbido esa intrigante soledad que
ampara los recónditos rincones, accesibles solo para mi diminuta
mirada. Y es allí donde mis miedos desaparecen y mis dudas se esclarecen. Es
allí donde me encuentro a mí mismo. En los huidizos rincones. En la habitación desnuda.
En realidad, ellos me tapan y me esconden, me protegen de mi falta de valentía.
Me acorralan en su caja de misterio.
Pero ellos me ofrecen un gran privilegio: me permiten mirar a la cara de la
soledad. A su íntima belleza. Donde surge una voz que se asoma y me habla. La misma que vive
en mi interior. Un fondo de paz del que se aleja hasta la propia muerte....