¿Escucharás hoy mis gotas? son para ti....
El frío me acorrala. Me pregunto porque me atraen los rincones, esos lugares donde apenas sobrevive un hilo de luz, tan alejados de los espacios nítidos y diáfanos. Tan alejados a la exposición de un mar de ojos (algunos tan tenebrosos) intrigando en su océano irreverente. Dicen que es mi perfil oscuro de la vida, el sombrío lugar donde se esconde y se prepara la muerte. Quizás aún me sienta dueño y deudor del milagro de la placenta, del único modo sobrio de vida, inspiración del único ser. Pero siempre me ha absorbido esa intrigante soledad que ampara los recónditos rincones, accesibles solo para mi diminuta mirada.
Y es allí donde mis miedos desaparecen y mis dudas se esclarecen. Es allí donde me encuentro a mí mismo. En los huidizos rincones. En la habitación desnuda.
En realidad, ellos me tapan y me esconden, me protegen de mi falta de valentía. Me acorralan en su caja de misterio.
Pero ellos me ofrecen un gran privilegio: me permiten mirar a la cara de la soledad. A su íntima belleza. Donde surge una voz que se asoma y me habla. La misma que vive en mi interior. Un fondo de paz del que se aleja hasta la propia muerte....
don dumas













