Tus Sonidos de catarsis
en mis extremidades
Me llené de tus ojos de armiño
"Hagamos más grande al jardín"
El día se mostró espeso con vástagos de nubes grises que parecían plomo con su lluvia fina haciendo escondite a los pájaros ¡Sobre sus calles pisé la química fatalidad!
Transito de vuelta a casa envuelto en un ambiente cargado de suburbano, sin disimulos, para poder confrontar en el interior del vagón
¡Cuántas miradas prestadas transitan y se cruzan en esta espesa atmósfera de cabezas insonoras! Los dedos trabajan como dulces bailarinas sobre la superficie de los móviles entre un guadiana de coberturas. Miro mi incesante reloj acompañado de la siniestra melodía Riddler! mientras rememoro mi poesía "¿Por qué no vuelan pájaros en la noche?" Aún me sorprendió ver al jodido chico con un imperdible clavado sobre su oreja. Hoy Dios me visitó...
don dumas
Alicante 29/Agosto/2023
¡Lentamente!
Desde mi primer día hasta mi último pensamiento
El ser remoto me trasciende
Transita el universo más grande
El peso de su regreso sobre mis hombros con su pasado ceniza
Y se descuelga
con el torpe aleteo digno de una negra mariposa
Entre la áspera ansiedad temo a una oculta inexistencia
Vislumbro su infinito
cubierto de inmensidad extraviada de imágenes
la parsimonia de sus segundos
el vértigo amanecido
envejecido, asomo a sus días más fríos,
con el hielo de la infidelidad, invisible ¡Y Tenebroso!
Tal cual se esconde el verdugo entre derrota y derrota
me dejasteis sin mis deseadas respuestas
vagando sobre el suelo de extrañas alegrías,
aturdido en mi vesania frente a la mirada del viejo fauno
sus dramáticos astados
y amenaza de retoños
¡Lentamente!
Asumí el infierno en el espídico espejo
profecías a la contra en su traslúcido y adivinado cristal,
visiones de un agrio cornejo
con la plenitud del átomo viajero
retorciéndome entre vencidos recuerdos
¡Ese pálido número!
Un anónimo hombre, su nombre perdido
de sus cartas prohibidas
apelando a las purezas
con "aquel día" aplastado por sus pesos
Me quedé desnudo
¡y el deseo desapareció!
mirada al mar abierto en mi gris pensamiento
y el deseo volvió a desaparecer...
tan sólo fue el sonido precoz de una Creación
¡Mirad las estrellas!
sintiendo su abrasiva luz
oculta en el interior de mis huesos
su alargada faz del tiempo
el abrazo de mi conciencia
¡moriría de demencia! a salvo del mal que todo lo persigue
Aún así, me retuerzo entre los extremos,
aquellas puntas siempre finitas,
llegan a los límites de los universos
¡Acaríciame en tinta!
siempre oscura como la noche,
con sus niñas perdidas
La maldecida inocencia
Me retuerzo y me regodeo en los extremos,
sobrevolando sobre aquellas miradas,
perturbadoras,
que nada me aportaron
don dumas
Me libero en la palabra
Hay muerte
Y hasta construir en sus vacíos
realza mi pena
Pena por no encontrarme
en este vasto lugar
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¿Y si fuera el plagio de los bosques?
El estruendo de amalgamadas tormentas
¡Santifícame entre los bardos!
don dumas
Y en esta mala realidad
huyo del jardín más bello y rotundo
eligiendo mi destrucción
Destrucción, te elijo a tí
dichosa desolación
sin la perpetua belleza de las cosas
Elijo tu extraño matiz,
tus alveolos de planeta encogido,
acaso tus extensas miríadas
difuminando a mi Dios triunfal,
entre el éxtasis de mis lunas de mefedrona
¡Brilla iris anónimo en el funeral de las ramas!
Quebradas sus voces de realidad
en un cortejo de espejos sin dueño
¡Cruza los paisajes moribundos, ciudad de Éfeso!
como un fantasma dibujado sobre nuestras visiones
diarias
de pájaros huidizos
En el cristal del habitante pasajero
Hoy no temo a la constante bruma
de la antropomorfa realidad
¡Os escribo! ¿Veis?
Esperando,
soy hombre
bajo las estrellas
don dumas
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| Poesía de Liu Fang |
Nada en mí despertó promesas
Soy un viejo en las montañas
hablando de aturdidos ángeles
Cuerpo femenino de épsilon y ambrosía
arrastra mis noches y mañanas, de grises tormentos,
y loto endurecido
Abandono en vuestras formas
mi hambre exhausta de luz,
asoma su latido en la oscuridad empapada
don dumas
/La cama siendo un nido grande/
De sus madres salimos
aturdidos y borrachos (embriagados)
Los hermanos
¡sorprendidos!
asomando sobre la asombrosa siega
sus ojos negros, sus negros ojos
No lloréis al final del camino,
en el sombrío delatar,
pues alertáis al cuervo en sus noches
Admirad vuestra serenidad
rompiéndose en cascada
Sed doradas monedas
que abren como pétalos en los pulmones
don dumas
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| La aristócrata luciérnaga |
Vestía el miedo en su sonrisa azul
Cruel dama celeste agarrada a la rama cruel
con sus tétricos balances sus juegos
y el frío...en las premuras del jardín
Yo escapo sobre esta tierra de pánicos
sin la fricción del aceite enamorado
Adivinado el trágico resplandor hecho imitación
Flor del licántropo
argel de un espejismo
duerme y espolea, estremece y vuelve a dormir
al sur de vesánicas trompetas
don dumas
Existe un inframundo
en nuestros dóciles rincones
Piélagos rendidos y perdidos
en este siglo muerto
por el ahogo de las manos del bandido
Piensa...
y esconde
los libros negros que aún nos salvan
...¡Convénceme!
¿Por qué duermo de rodillas
siendo yo la furia?
Mis extrañas sensaciones se esconden
tras la pantalla de informativos rusos
/la mirada que asusta a las aves/
Donde veo llegar el invierno,
invierno en el que no nieva,
ni sus campos permanecen helados
¡Es el corazón frío!
Yo desperté, teñido en sangre
Albor ¡Despierta! me susurró el sueño
mirando de frente a la luna carnívora
don dumas
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| Baudelaire |
EL GRAN VIAJE
Es la tarde que no recuerdo
Dios creando a Dios
Sin existir un principio ni un final, ausente
la forma del cuerpo
y la carne soez
presente en la mirada de los malditos
Atrás, muy atrás
el diablo
con su única palabra remueve al mundo
Pero aún
retrocedo
al universo de tierra y hielo
mezcla de dolor y extrañeza:
Rémoras de súcubo
tropiezan en la bella anomalía de la destrucción
Es una tarde que no recuerdo
tan solo el olor de sangre vacía
impregnando
los suelos del abandono
ante los espejismos de un arte sin alas
Y alabados seáis torrentes del oscuro bermejo
arrastrando siglos de árbol
Él sabe encontrarse, ofrecerse
antes de evaporarse
entre las góndolas del gran viaje
EL SIGUIENTE PASO
El poder me devora
Me señala
Me evoca
Entre la arritmia de sus dedos
/Y la inquietante mejilla/
Poder de convulsas melodías
Suenan tus canciones entre la niebla
entre las órbitas poéticas
con una ambición
desesperante
en este ahora
¿Quién me seduce con el rescate de los malos recuerdos?
¿Quién duerme a los odios expuestos sobre la gran boca?
Perdida la esencia
esos rombos...
se difuminan entre miradas abandonadas
Y el dramatismo que nos envuelve
nunca escoge
la ventana que ha de abrirse
Cuando me piensas me aturdes
Cuando existo me niegas
Te siento entre el vértigo de los suburbios
Cercanía de una oculta vereda, en su frío ancestral
¡Nada queda!
Ahora sé lo que es vuestro miedo
don dumas
Antes de la guerra tú dormías
bellos poemas en una oración
con el pensamiento del cordero
en los profundos bosques
¡Antes de la guerra eras mi bello lago!
La madre duerme
en pasillos de un mal océano
aguas blancas
reflejos en la hoja del cuchillo
y sus gritos
así, ¡dulce arma!
haz como si no existieras
dichoso espacio profundo, es cerrar los ojos
sin ver
seremos cenizas tras el escondite
o los huesos de la intimidad
tras estas imágenes
donde fallece mi odisea
don dumas
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| Mi ser sencillo |
¡En una noche cayeron todas!
Dulces siluetas de Dafne
Desde la nada yo me acerqué a recogerlas
Aparecías ante mí
Con tu blanquecina inquietud
Y tu fuego interminable
Armo lo que me atrae de ti
La sombra de los ríos
Con la intriga del número impar
La trampa sujeta al barco
De un suelo vencido
De un suelo vencido
¡Recuerda!
¿En qué me convierte tu ausencia?
¡Míralos!
Los pájaros sedientos en la voz del sauce
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| Las siluetas de Dafne |
Son tus dedos, a tu mirada tacto hambriento
naturaleza de flor divina
Señora, el recóndito placer espera
negación en la superficie
don dumas
Es ahora
cuando tus manos son ruegos y lamentos
No hay lástima
Y en esta alegoría del Sonido surge
la negrura de un profundo pensamiento
Territorio ciego, andina flor que brota en la noche
De pétalos negros maldiciendo a su perfume
regalado a la niebla, a su espesa cordura
Mi voz como almena de los pájaros
busca el refugio del profeta
en la vaga oscuridad de un silencio ensombrecido
Aún le acompaña el río de los ¡sórdidos!
Caudal hambriento y abierto a la claridad
de las perturbadoras sinfonías
Y enciende la curiosidad de la luciérnaga
hacia su anónimo brillo
No eras la noche cerrada, cual canción muerta
ausente de estrellas...
Fuiste un latigazo a mi negación
don dumas
Año cero Misterio, que hermoso canto es la incomprensión Eres en mi estruendo un aleteo Infinitud Encogida entre los nidos Y yo os he abando...