Guardo el silencio
en la orilla apagada
de tu inquietante mejilla
En esta irrealidad
su inmensa fractura
como raíz del árbol
imaginando la superficie
expuesta a la tormenta
Tarde la pluma cantaba
recorría su voz
una solemne oscuridad
entre alas de un vencejo herido
tal vez enamorado
tal vez herido
Era la única forma
que se deforma
en mi perverso acantilado
don dumas
Y la muerte se la llevó entre sus ríos de espesa plata y geodas
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