Son tus dedos, a tu mirada tacto hambriento
naturaleza de flor divina
Señora, el recóndito placer espera
negación en la superficie
don dumas
Duermo, siento, vivo en un paraíso que no comprendo ¿Cuál es el demonio que me asusta en este empíreo azul? Torna mi sangre marina El mied...
La poesía se revuelve en el subconsciente, y antes de despertarme, ya existía
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