CALYPSIS (tierras)
Viajo a la velocidad del deseo
Siempre por detrás del proscrito amanecer
El nombre de Helena es callada, mi diosa de barruntadas carnes
Sus pálidos aromas me cantan, bajo sus rosas colores
Mutando su amor por versos cósmicos de aire y flor
En sus labios, un verso supera al amor, siempre, por siempre,
farándula de uñas grises
Mi lánguido deseo se refleja en un sagrado halo que se estira,
con ramilletes surgidos de la guerra
El fondo del mar todo lo alcanza. Donde no llega ninguna luz,
donde la belleza es solo un capricho
Su interminable fondo, el más oscuro pensamiento, todo lo atrapó
Amor caprichoso, encerado deseo de curva infinita
Muerta la risa llega el sufrido silencio
Y yace su moribundo deseo tan desnudo sobre el mueble roto de los ajuares,
ahora ardiendo como escozor
DEL HAMBRE (tierras)
No dudo
Cada trozo de pan en mi boca, atrapa la injusticia en una garganta
Desperté embriagado
Sobre el humo de un cigarrillo forjando una tormenta
Con su embriaguez salimos entre anónimas calles,
nuestros pies descalzos,
Sosteniendo la urbe
Hacia el sur de los ruidos, bajo nidos vacíos,
se escucha el sonido de grillos entre ropa vieja
De las puertas entreabiertas cuelga el sudor
pegado a la desangelada madera
donde mueren "todos nuestros días",
como las sábanas tendidas del pobre
No dudo
SOBRENATURAL (tierras)
Luciérnaga en la noche
Ha nacido un poeta
De la traslúcida agonía
cruzando desde la tierra salvaje, hasta
sus lustrales caprichos
Laborando los días
Labrando la perpetua lámina oscura
Acompañan jubilosas las sombras
¡Ha regresado el poeta!
A recoger sus lágrimas del infortunio
Ahora brotarán, con sabor a centuria,
de la fuente inocente
Solo hablarán sus manos
Alegorías y soflamas
Soflamas y Alegorías
Precipitándose desde el robusto mundo
De sus ramas que troncha el numen
Miles de chasquidos
Abortando entre cedros la espuma del mar
Es el Poeta que corta su piel
Y rasga el bullicioso alma
Apenas es sutil rugido entre espinas doradas
Y con gozo hundido,
se adentra en el parnaso de la razón y la bella locura
Clama con la música de las almas
Con el estridor del roce entre
las lenguas
Olvidando ser hombre
Serías tú un poeta enamorado
don dumas