Y el hijo de la parábola ¡Madre aliméntala! Soy hijo que no duerme El futuro se viste atrapado Sin el color de la oscuridad Dolor e Inmensidad ¡Deslúmbranos! Con miríadas Ciegas alondras están sobrevolando embriagadas alamedas Vacías permanecen de almas En su paseo lento Figuras vírgenes Llevamos el viaje El destino Cualquier lugar En una única expresión La belleza de la paloma Translúcida silueta Preformada noche Blanco vuelo sobre el nido rojo Ruido apócrifo desolando Marte Antes emergió una brizna musical en la nada Todo siendo lejano en la verdadera noche Estupro deseo sobre aromático azafrán En una amalgama del gran exterior Lloverían cenizas Lluvia gris Y amaneciendo Tal el desierto esperando Visión de un gran pincel Regodeándose entre huérfanas dunas Piel fina de arrojada bailarina Deambulando en fantasmales El amor y el odio esperan Doble virgo Reinando sobre los bellos ojos En solitarios estruendos Aún Yo os escribo entre oculta poesía don dumas

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