Escondo prisioneros
Los visto de noche
Seas tú
O el propio diablo
Mi hielo clama su existencia
al fuego,
su serenitas corpórea
como la seca rama a su árbol
Sobre este abultado resplandor
Te he oído cantar
Con la arenisca de las llanuras de Marte
Esplendorosa Vastitas Borealis
Somos todo lo que allí pasará
llenando tu voz y ocultando tus pupilas
Y quiero sacar las púas de entre mis venas
su veneno acuario
Y quiero sacar las púas de entre mis venas
su veneno acuario
áspero y embriago de medusas
Antes, tú me elegiste
Tú me dijiste
Antes de vencerte a la muerte:
"No me dejes"
Antes, tú me elegiste
Tú me dijiste
Antes de vencerte a la muerte:
"No me dejes"
Somos todo lo que allí pasará
Este paroxismo me embellece
Con su fuerte e inmenso olor a poder
Con su fuerte e inmenso olor a poder
Tú me dijiste
con la oscuridad de un pincel:
con la oscuridad de un pincel:
¿Qué significa no tenerte?
y YO Soy
antes y después
de un fresco aroma cubriendo al rosal
podado en su alma cristal
Y llega la viudedad del vacío
con su lánguida melena siendo un río
alargándose sobre sus hombros serenos
A veces camino en la soledad de sus nudos
sobre los pedriscos del mal pensamiento
En todas las partes de mi cuerpo
se encuentra la muerte
con rostro de lascivo marinero
Pero yo sé
que en este infierno habitan flores
Cuando a la noche la despojen
de su silencio de sepultura
Cuando el estruendo se apropie de su calma
Alma y su palabra volátil sea de niebla
así mirad
la huida de la luciérnaga
su lacrimógeno vuelo
ha llegado hasta la meseta profunda
Su legado de averno de ojos grandes
con el clamor de una lívida silueta
Tal vez en las pegajosas calles
escuche solo el ruido,
el claxon odioso que asesina,
observando el vuelo de una estúpida abeja
extraviada de los paraísos de Rimbaud,
once poemas
tal vez siga soñando con ser máquina
Máquina que no desea
O Soñar
la vida corre tras mí
abrasadora quimera
bendita su degradación,
Sus gárgolas destruyéndome sobre estragos
y vuelcos de almohada
Nunca debieron existir mis juegos
Todo sin ellos
Sus luces iconoclastas, ¡oh, Avigamor!
están atrapadas en la hermosa botella
Nada me hará ver la luz de los días
Me hará caer, voy a caer
Perdidamente
En la pérfida luna de escombros
Expulsado, rendido
Dedos de gótica música
Extrañándome
Me eligen
Me erigen
Nada me hará ver la luz de los días
avisándome en los llanos de sus tinieblas
Con el futuro sello de un anticristo
Llevadme a su orilla,
donde nadie desea estar,
de vestidos arrasados
manchados con un carmín de sangre
Orillas de acólitas horcas que el pálido viento mece
Llamadla guerra,
los días de todos los juicios
Llamadme destrucción
Nosotros te destapamos
Llévame, ojos de cuervo
de vuelos verdes
A su extraño terror
Al escondite de las sombras
Todos morimos
caemos en la profunda niebla de la noche
hasta encontrar
el amor de otro mundo
en el jardín de la muerte silenciosa
los gritos son silenciosos
la frustración, lo unívoco, lo preciso, lo precioso
todo es silencioso en la atmósfera del juglar
Lo que más miedo da
El miedo va estrechando la navegación
Mi mar, enemigo de Tritón, se encoge
remando hasta los pasados y a sus remotos
Ahora son escombros
Oriente y Orión, oleajes de albatros
hablando con su punzante amor
regodeándose, sin temblor,
sobre mi escenario extraviado
Antes de un viaje
los ojos sueñan
el lugar visitado, el hogar de las dulces amapolas
hegemonía
yo llevo este ajuar. rodeando a la intemperie
El mono trepando hasta las estrellas:
las que hablan entre el vacío
Con carne de átomo
Y asustando a la eternidad
Ellas hablan de locuras
Creadas antes que el fuego
La propia demolición
!Y aún hay duda!
No hay certezas en el gran angular
Vuelvo, vuelvo
me escondo
Y me escondo
No me comprendas,
el suelo bajo tus pies, solo es cemento
la hierba está en el pensamiento
don dumas

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