No somos demonios
en esta poesía expuesta a la desnudez de la lluvia
Acordes de los suicidios
No encendemos demonios
en las negras tonalidades de fotografías en el olvido
Luna que grita
de su extrañada boca su quinta esmeralda
arrojada a mi bella tentación
¡Escuchad!
la oscuridad
con sus vestidos de bella viuda
Damas y estrellas asomándose
en el famoso azul de los cielos
Ninguna llevará mi nombre
Soy estatua, adorno de los grises tiempos
Válgame
anónimo visionario, sintiendo el temor del gélido pasajero
Negros rodeos
el extravío entre siluetas desgarradas
Sus explícitos caminos segados por el polvo
Y descubrir...
la profundidad de los vacíos
En la forma aguerrida de los oleajes
Como fuente de la muerte
Hablo a los cerezos cuando estoy solo
Solo a los cerezos encantados
No somos demonios
Ninguna llevará mi nombre
Soy estatua, adorno de los grises tiempos
Válgame
anónimo visionario, sintiendo el temor del gélido pasajero
Negros rodeos
el extravío entre siluetas desgarradas
Sus explícitos caminos segados por el polvo
Y descubrir...
la profundidad de los vacíos
En la forma aguerrida de los oleajes
Como fuente de la muerte
Hablo a los cerezos cuando estoy solo
Solo a los cerezos encantados
No somos demonios
don dumas
ME GUSTAN, ese apoyo en metáforas, personificaciones oximorones. Me atrapa esa figurA: "escuchad la oscuridad, con sus vestido de bella viudad". Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarHola Carlos Augusto, no hay aire en mi respiración, son metáforas.
EliminarUn abrazo
Extraordinaria tu inmensa y bellísima poesía...
ResponderEliminarQué placer dejarme llevar por tus versos!
Besos!
Hola Luna, un placer cuando te escucho. Brisa entre el bochorno de un verano
EliminarBesoss