No somos demonios
en esta poesía expuesta a la desnudez de la lluvia
Acordes de los suicidios
No encendemos demonios
en las negras tonalidades de fotografías en el olvido
Luna que grita
de su extrañada boca su quinta esmeralda
arrojada a mi bella tentación
¡Escuchad!
la oscuridad
con sus vestidos de bella viuda
Damas y estrellas asomándose
Ninguna llevará mi nombre
Soy estatua, adorno de los grises tiempos
Válgame
anónimo visionario, sintiendo el temor del gélido pasajero
Negros rodeos
el extravío entre siluetas desgarradas
Los explícitos caminos segados por el polvo
Y descubrir...
la profundidad de los vacíos
En la forma aguerrida de los oleajes
Como fuente de la muerte
Hablo a los cerezos cuando estoy solo
Solo a los cerezos encantados
No somos demonios
don dumas
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