Encontré la impureza tras mi iris en una inagotable búsqueda y en mi vientre ardiente eras tú,
polvo suspendido
y si supieras que existo no revolotearías al palpar de la noche, serías mi huella marcando los espacios muertos
de la misma locura que se desvanece en el regreso de la desnudez, el eclipse ante la estática belleza de mi abismo en silencio
Arrastro hijos de otras vidas, con la adolescencia de los mares, esquirlas abrasadoras tapiando mis poros de vida
y si fueran los cielos, sus oscuras nubes, un espejismo, siendo yo el capricho de un arrogante y maléfico sueño, carne del universo, siendo así...
vuélvete de angustia y afonía al palidecer de mi instinto, las hojas secas recogerán el estridor del día, y escogeremos entre sus delirios muertos
En su trágica mentira; el riesgo
don dumas