23/01/2026
No puedo cantar
el río suena demasiado
el tiempo desea mis manos
Nadie sabe de los pájaros,
de su bella muerte, Nadie antes, todo después
La verdad, el comienzo, la espiga abandonada, noche de zorro y huerto de getsemaní
todos bebieron del agua maldita
Los ojos descansan en la realidad
y nosotros ¿dónde descansaríamos?
seamos el infinitésimo de los violines
Ellos mienten, acústica de los sueños
Siento la cercana lluvia
sus espirales
sobre la fría tierra de los nogales
Y los imposibles cercando los cielos
Y a veces, llega el ardor de los otoños
diluyendo el destino de las amapolas
y el páramo oscurece sus jóvenes labios
Yo robo en las extrañezas, las palabras
Aún hoy sigo sin poder rozar el canto
rio que arrasa el jardín
con siluetas de valquirias
Ellas encontraron música
en el horizonte, el fuego se silenció
allí, fui traición a la noche
don dumas
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